Garabandal

GARABANDAL - Es una aldea pequeña en el norte de España, en las provincia de Santander. Está situada junto a las montañas que se llaman los "Picos de Europa". A la vista, estas montañas forman un cuadro a las vez escabroso y hermoso. Su nombre completo es San Sebastián de Garabandal y se halla situada a 600 metros de altura, como 57 millas de la capital de la provincia. Para llegar hasta alli, hay que subir por un duro repecho que empieza en Cosio que enlaza el pueblo con la carretera provincial. Los habitantes de Garabandal no pasan de 300. El ambiente es de una impresionante tranquilidad. Carece de médico; y, hasta finales de 1965, no habia sacerdote residente en la iglesia parroquial. Para celebrar la Misa de los domingos, subía el Señor Cura parroco de Cosio.

El 18 de junio de 1961 jugában cuatro niñas a las afueras del pueblo. Eran Conchita Gonzalez, Maria Dolores (Mariloli) Mazón, Jacinta Gonzalez y Maria Cruz Gonzalez. Aunque tres de ellas tienen el mismo apellido, no existe relación de parentesco proximo. En aquella fecha Maria Cruz tenía once años, y las otras tres, doce años de edad. Todas ellas son de familias pobres y humildes. En pleno juego oyeron de pronto el estampido de un gran trueno, y vieron, sorprendidas, aparecer ante ellas la figura resplandeciente del Arcángel San Miguel. Esto las causó una inmensa emocion y felicidad. En los dias sucesivos volvió a aparecerles el Arcángel en el mismo lugar. El les anunció que en el día 2 de julio verían a la Santísima Virgen. Esto fue el empiezo de los acontencimientos en Garabandal.

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN - La noticia corrio rapidamente por toda la región. Aquel 2 de julio era domingo; y el pueblecito se desorbada con el gentio. La muchedumbre consistía de gentes de todas clases sociales que se juntáron en Garabandal; y muchos venían de pueblos lejanos. Habian numerosísimos forasteros, y entre ellos varios sacerdotes y médicos. A las seis de la tarde se dirigieron las niñas al mismo lugar donde se les habia aparecido el Angel; y ante los ojos atonitos de aquella multitud, las niñas entraron en éxtasis. La misma Virgen María se les apareció acompañada de dos ángeles, uno de ellos siendo San Miguél. Las niñas describieron la visión en las siguientes palabras:

La Virgen viene con un vestido blanco, manto azul, y corona de estrellas doradas. Las manos finas, con un escapulario marrón en el brazo derecho. El pelo largo, castaño oscuro, con raya en el medio, ondulado. La cara alargada con la nariz fina. La boca muy bonito con los labios un poco gruesos. El color de la cara es trigueño. Como si tuviera unos dieciocho años. Es más bien alta. No hay voz como la suya. No hay ninguna mujer que se le parezca a la Virgen. ni en la voz ni en nada". La Virgen se manifestó como Nuestra Señora del Carmen.
A veces el viento agitaba la larga cabellera de la Señora. Las niñas hablaban con la Señora con una extraordinaria naturalidad. Dicen ellas: "Le deciámos de nuestra labores y que andábamos al prado ... y ella se reía cuando le deciámos tantas cosas." La Virgen les enseño como quiere que tratemos con Ella: "Como los hijos que hablan con su Madre y se lo cuentan todo, y se alegran después de tiempo de no verla."

MAS APARICIONES - Despues de esta primera aparicion han venido sucediendose otras muchas, a centenares. A los largo de los años 1961 y 1962, la Virgen apareció numerosas veces cada semana. No siempre se ha aparecido a las cuatro niñas simultaneamente. Unas veces lo hacia a una sola; otra veces dos o tres de ellas vieron la visión a la vez. Tampoco se aparecía la Virgen a la misma hora del día. Generalmente, Nuestra Señora aparecía al atardecer; a veces por la noche y hasta altas horas de la madrugada, en un ambiente de sacrificio y penitencia. Ella aparecia en las mismas horas en que es más ofendido el Señor por los pecados de los hombres. A pesar de eso, a la mañana siguiente muy de madrugada, las niñas se levantában como de ordinario para trabajar en el campo, acarreando morujos de hierba y leña; o cuidando a los animates, sin demostrar ningun cansancio.

LOS EXTASIS - Durante las apariciones, las niñas entraban en éxtasis que duraba desde pocos minutos hasta horas. Sus rostros denotaban una dulzura extraordinaria, y quedaban embellecidas y transformadas como par una luz interior. Durante las visiones el tiempo nada significaba para ellas. Nunca manifestaron señas del menor cansancio a pesar del tiempo transcurrido, de la postura incomoda sobre las rodillas, encima de pedruscos de duras aristas, y con la cabeza violentamente hacia atrás. Y todo esto sucedía aun en el frio invierno y con la nieve bajo sus piez descalzos sin protección contra al aire helado. Al termino del éxtasis la impresión era de una normalidad completa, sin excitación ni nerviosismo, gozando siempre de una profunda alegria y paz.

Durante el éxtasis la insensibilidad era absoluta: - las quemaduras, los golpes, los pinchazos no conseguían hacerles salir de su arrobamiento. Focos potentes proyectados sobre sus ojos, no provocaban el más leve parpadeo. En circunstancias normales estas luces hubieran provocado la ceguera al quemarles las retinas. Al contrario, la mirada de las niñas era de una franqueza y expresividad jovial. Al empezar la visión caián de rodillas instantáneamente, y el golpe de los huesos contra el duro suelo era escalofriante. Sin embargo, nunca han sufrido las más pequeña lesión; ni las han quedado después señales o heridas. En pleno éxtasis no percibián nada de las cosas materiales que les rodeaban, solo estaban sumergidas en la luz de la visión.

NUEVOS FENOMENOS - Poco tiempo después de las primeras apariciones, se iniciaron las marchas extáticas. En ellas lo mismo andaban las niñas hacia adelante como hacia atrás, sin ningun titubeo en plena noche y evitando los obstáculos más dificiles, guiadas únicamente porun resplandor interior. Con frecuencia corrián, se trasladaban de un lugar al otro, a una gran velocidad; y se hacia dificilisimo seguirlas. Los cuelpos de las niñas no parecián ser sujetos a las leyes de la materia, pero dotados de una agilidad espiritual. Durante las marchas extáticas y especialmente por la noche. muchos de los testigos perdián objetos como medallas, anillos, etcétera (porque corrián para alcanzar a las niñas). Al dia siguiente, trasinútiles búsquedas, las niñas en sus éxtasis le preguntaban a la Virgen dónde hallarlos. Ella las guiaban con tan asombrosa exactitud, que se encontraban estos objetos mezclados muchas vecescon hierbas, o entre el barro, o bajo la nieve pisada.

PARTICIPACION DE LOS TESTIGOS - Las gentes que acudian a Garabandal entregaban a las niñas rosarios, medallas, crucifijos, alianzas y otros objetos diversos para que se los dieran a besar a la Virgen. Ya en éxtasis, las niñas los levantaban para que los besara la Visión, y se los entregaban a sus dueños, dirigidas por la misma Virgen Maria,sin jamás confundirse. En esas ocasiones, explicaban las niñas aunque no veian a las personas, sentian al tacto a las que estaban relacionadas con el objeto besado porElla, quien les decia a quién tenián que devolverlo. En los primeros meses, durante los éxtasis, las niñas empezaron a llevar en las manos un crucifijo que daban a besar a los presentes según lea decia la Virgen. En esas ocasiones muchos testigos experimentaban interiormente una irreprimible emoción, que les hacia llorar, al ver cómo las niñas avanzaban hacia ellos, impulsadas por la Virgen, y les daban a besar el crucifijo, o les santiguaban con él en seña de bendición.


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